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Rosa Galdona

MATER

Junto al rostro de todas las aldabas me arrodillo

para izar tu nombre,

no importa la clausura del viento ni el sosiego

que marcha a los confines,

las armaduras no son suficientes para tapiar la lluvia

—y aunque oscura es el alba—,

sus cantares me tienden la mano como si fuesen estrellas.

Las paredes miran en silencio —en un doble silencio—

y el anillo de la vida me cubre con tus manos.

Allí estás, allí estás, como si fueses una república invencible,

tu ausencia es un ramo de caoba y el regocijo

de una ambrosía recitando pastorales.

Ocultas en el cielo cual rincones alados tus caricias descienden

y no hace falta vigilar la noche —porque la noche eres tú—.

Mi nodriza, mi querida nodriza —hija de la nieve—,

tus labios me habitan en lo inacabado,

en ese arabesco que es murmullo y permanencia

y ni siquiera la Ausencia lo consigue detener.

Siempre serás mi Rimbaud, mi Federico, mi Huidobro, mi Alejandra:

me los diste como hermanos y en su aire respiro

—gracias por tanta bondad madre—,

por ser el perfil en el catálogo del sueño

y el canto que cubre mi alma en el Poema[1].

(A Gregoria Ibáñez Modrego)

Nuestra firma invitada de este mes es Luís Ángel Marín Ibáñez. Un poeta cuya voz arranca de un terreno de diáfana infinitud en la que la palabra nace como un redentor de hombres. Su poesía es “radical interiorización de una realidad tan turbadora como configurante del hecho poético, del suceso y las ondulaciones del lenguaje sobre la superficie viva de la memoria, esa otra mar, esa  galaxia, ese inocente presagio de la eternidad y lo inmenso, la mansedumbre del paisaje volcánico y la memoria agreste de los memoriosos valles natales, lo contemplado por la imaginación en el cosmos de la escritura y lo ya solo existente como testimonio perdurable de las palabras arrancadas al vacío. En esa otra orilla vive el poeta, en los límites del conocimiento pragmático, guiado por la intuición y su redentor hallazgo en el poema. Allí donde nieva el sol y la liturgia de las olas prosigue el irredento párrafo de la existencia, el número dos tiene la perfecta realeza de la oscuridad, y de la inexistencia, el número dos reprenda la oquedad más recurrente[2].

Nacido en  Zaragoza, Luis Ángel reside en La Palma desde hace 35 años. Es licenciado en Filosofía y Letras. Es un escritor vocacional de poesía, de una poesía muy original, que funde la razón, el delirio y el ensueño, haciendo del instante y la imagen el epicentro del poema. Como dice su autor, “en un soñar y no soñar a la vez… En una lucha entre el Ser y el No Ser”. Nuestro autor tiene trece poemarios publicados. Entre otros premios, ha sido ganador del Premio “Platero” de la Organización de Naciones Unidas,  Premio Instituto Cultural Latinoamericano de Argentina, Premio La Porte des Poétes de París, Premio Centro de Escritores Nacionales de Argentina, Lating Heritage Foundation de EE.UU., Certamen de poesía en castellano Tamariu,  Premio  Certamen Internacional de Poesía Lincoln-Marti de Miami, (Estados Unidos), finalista en Premio de la ciudad de Segovia y Villa de Madrid, etc. Académico de la Academia Norteamericana de Literatura Moderna, su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, rumano, portugués, alemán, japonés  y chino. Integrante en más de veinte  antologías poéticas de la lengua española.

1. ¿Podrías explicarnos cuándo  y cómo se despertó en ti la vocación literaria, Luis Ángel? ¿Qué es para ti el proceso creativo?

La vocación literaria ha sido de siempre, pero fue a partir de los 35 años, con mi venida a La Palma cuando la desarrollé con total dedicación, —aquí nacieron todos mis poemas—. El proceso creativo lo defino como “hacer ver las cosas de forma distinta a cómo las vemos cada día”… Como si las viéramos por primera vez, con un equilibrio entre la realidad y la fantasía.

2. Nos gustaría saber con qué lecturas creciste, las obligatorias del instituto y cuáles otras, a qué escritores te acercaste de adolescente y por iniciativa propia.

Ante todo quiero resaltar que soy un lector, no de literatura, sino de poesía. Las novelas que he leído son más bien escasas… Fueron mis primeros maestros Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Bécquer y Unamuno. Y desde aquí partí hacia otros derroteros bien distintos para tomar como referentes, entre otros, a Rimbaud, Mallarmé, Holderlig, Pizarnik, Lorca y Huidobro fundamentalmente.

3. ¿Literatura en general, poesía en particular o solo poesía? Elige y dinos por qué.

No soy lector de novelas, soy lector de poesía y un poco de relato corto… Lo que se puede decir en 10 líneas no hay que decirlo en 300… La poesía es lo que me llena de verdad y donde mi creación encuentra el golpe de pedal preciso, es el oxígeno que necesito para vivir y no entendería la vida sin poesía…

4. Buena respuesta. Tan concisa y rotunda como un poema. ¿Tienes libro de cabecera?

Tengo varios, pero son la Poética de Vicente Huidobro, las Iluminaciones del Rimbaud y Cementerio marino de Valery la trilogía por excelencia.

5. Estas lecturas te perfilan perfectamente. Y dinos, ¿eres escritor a tiempo completo o tienes otra ocupación?

He trabajado como funcionario, escribía y leía en el tiempo libre, no menos de 4 horas, y cuando libraba podía escribir y leer unas 8 horas todos los días… Era muy raro el día que quedaba en blanco…

6. Para escribir, ¿eres metódico o impulsivo?, ¿esperas a las musas en modo contemplativo?

Cuando escribo, habito en otro mundo, estoy absorto y desde ese mundo creo. Pienso que el gran poema es un acto sagrado dictado por el cosmos… He escrito poemas que no sabía que escribía como si me los estuvieran dictando… y cuando he terminado y era el primer lector, me parecía increíble que yo hubiera hecho eso… Indudablemente, otros han sido muy trabajados…

7. Quienes son sus referentes poéticos, qué autores admiras que te hayan influido.

Mis referentes poéticos son el Surrealismo y el Creacionismo. El Realismo me parece algo muy trivial que no tiene ningún rigor poético, pone floreros sobre algo conocido que ya sabíamos cuando estábamos en la tripa de nuestra madre…

Aparte de los que ya le he nombrado con anterioridad, me parecen muy interesantes en la poesía canaria Sánchez Robayna, Cecilia Domínguez, Antonio Arroyo,  Eugenio Padorno, Elsa López, Juan Calero, Lucía Rosa González… Y de los nacionales, por supuesto, Mestre, un genio, el mejor a mi gusto de la poesía en lengua española,  Gamoneda, Blanca Andreu y Panero.

8. ¿Cuál dirías que es  el TEMA de tu poesía y por qué?

Esa lucha entre el Ser y el No ser es para mí el principio de la poesía. Mi poesía es existencial, busco mi verdad en lo invisible, en el centro de la sombra… La Soledad y el Tiempo hacen de veleta en mis poemas…

9. Tu bagaje literario es más que importante. Tienes muchas publicaciones y no pocos premios. Si tuvieses que elegir un momento importante de esa trayectoria tuya, por motivos sentimentales o profesionales, da igual, ¿cuál sería?

Desde luego, mi llegada a La Palma. Esta isla tiene un magnetismo que me pone en contacto con fuerzas ocultas. Tal vez por eso me abracé  al surrealismo y el creacionismo… Con Huidobro, Rimbaud, Lorca, Mallarmé y Pizarnik…

10. Los libros son como nuestros hijos, es muy difícil elegir uno. ¿Hay alguno que guarde detrás una historia que recuerdas con especial cariño?

Desde luego que sí. “Fragmentos de un mar que no es azul”, que fue premiado por la Organización de Naciones Unidas en Ginebra con el “Premio Platero” al libro en español en 2006… Ese día di gracias a mis padres por haberme traído al mundo y poder vivir ese momento. Toqué el cielo con los dedos.

En ese poemario, canto a lo invisible de los campos abiertos de Castilla… Machado cantó a lo visible… Esa magia que tienen los mares verdes en mayo y dorados en julio, con las encinas a modo de galeones cuando el viento los bambolea. En un pueblo de Castilla, Borobia, pasaba los veranos con mis abuelos y esa tierra me marcó de por vida.

Muchas gracias, Luis Ángel, por tus palabras. Los lectores y yo misma somos afortunados de leerte, de aprender de tu humildad y tu saber, tan amplios, ambos. Escuchándote, abrimos los ojos ante una poesía de nueva concepción. Pujante. Inabarcable en el sentimiento. Infinita y siempre naciente:

La poesía está por llegar.

El hombre está por llegar.

Todo lo que se ha escrito está por llegar.

La luz golpea las sienes de los cuchillos

atormentada por respuestas sin nombre

en la cárcel donde duermen los aceites.

Desde la oquedad la pureza se persigna

con la fuerza de un relámpago invencible

cada aurora es una maja desnuda

la maja desnuda que cobija

el éxtasis de la primera noche del mundo.

Y la locura ese tio-vivo

que pregunta al oro cuanto dura la muerte

y dónde arriba el mediodía

cuando los dioses cierran las compuertas.

La poesía está por llegar

no es suficiente la experiencia de los espejos

ni el ensueño sostenido entre las torres

el mar solo es un instante

y el instante el designio quemado por la roca.

El hombre está por llegar

en el horizonte solo habitan los caballos

el dolor ha perdido la razón

y apenas hay Tiempo ni Espacio

en el acueducto de las sierpes.

Todo lo que se ha escrito está por llegar

el viento gira sobre una página en blanco

la Memoria y el Olvido confunden las miradas

y todo absolutamente todo

es un Génesis con los brazos en cruz[3].


[1] Marín Ibáñez, Luis Ángel. Silencio: habla la soledad. Madrid: Ediciones Plutonio, NACE, 2020.

[2] Palabras de Juan Carlos Mestre sobre nuestro autor.  (https://tertuliayarte.es/silencio-habla-la-soledad/)

[3] Poema del autor titulado Génesis, publicado en https://revistaiman.es/poemas-de-luis-angel-marin-ibanez/

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