Albertine Orleans
Albertine Orleans

 “Pienso, por lo tanto, existo” (René Descartes, 1596-1650)

La locución latina cogito ergo sum es un planteamiento filosófico de René Descartes, (1596-1650) que se convirtió en el elemento fundamental del racionalismo occidental. En castellano se traduce frecuentemente como «pienso, por lo tanto, existo», siendo más precisa la traducción literal del latín «pienso, por consiguiente, soy» o «porque pienso, soy» o «soy porque pienso», ya que normalmente la traducción «pienso, luego existo» se malentiende como «pienso, después existo». Descartes llega a la conclusión de que pensar es una prueba de la preexistencia del ser (no se puede pensar sin antes existir) y no que la existencia es una consecuencia del pensamiento.

Cogito ergo sum es una traducción del planteamiento original de Descartes en francés: Je pense, donc je suis (yo pienso, entonces soy), encontrado en su famoso Discurso del método (1637). La frase completa en su contexto es:

Mais, aussitôt après, je pris garde que, pendant que je voulais ainsi penser que tout était faux, il fallait nécessairement que moi qui le pensais fusse quelque chose. Et remarquant que cette vérité: je pense, donc je suis, était si ferme et si assurée, que toutes les plus extravagantes suppositions des sceptiques n'étaient pas capables de l'ébranler, je jugeai que je pouvais la recevoir sans scrupule pour le premier principe de la philosophie que je cherchais.

Pero enseguida advertí que, mientras de este modo quería pensar que todo era falso, era necesario que yo, quien lo pensaba, fuese algo. Y notando que esta verdad: yo pienso, por lo tanto, soy, era tan firme y cierta que no podían quebrantarla ni las más extravagantes suposiciones de los escépticos, juzgué que podía admitirla, sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que estaba buscando.

Por tanto, me pregunto: ¿Pensamos libremente? ¿Qué pensamos? ¿Somos conscientes de nuestros pensamientos?

Negrura mental,

recuerdos negros,

vómitos negros.

Negros espíritus

rodeándonos,

haciéndonos esclavos

de nuestro propio

universo de inconsciencia.

La apariencia falsa se contonea

(ni siquiera es una puta sincera)

sobre una pasarela de falsas ilusiones

en la que los delirios de las personas

se convierten en esclavos:

Es esclavos orgullosos

de expresión incomprensible…

Terror a la luz,

terror a la verdad

terror a los sentimientos puros,

terror al perdón

terror hacia la vida…

Muchos llevan esa estrategia tatuada en la frente.

(Del poemario VERSOS NEGROS, Albertine de Orleans)

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