Ina Molina
Ina Molina

Se denomina Renacimiento al movimiento artístico y cultural que se da en Europa Occidental durante los siglos XV y XVI, período de transición entre la Edad Media y comienzos de la Edad Moderna, aunque la periodificación exacta depende de los países. Nace en Italia, concretamente en Florencia, y de ahí se extiende hacia toda Europa. En esta etapa hay un gran florecimiento cultural y científico, y se cambia la visión del mundo, pasando del teocentrismo al antropocentrismo. También se produce una renovación estética y una inclinación a estudiar e imitar el arte y las ideas de las culturas de la antigua Grecia y la antigua Roma.

En lo que al teatro se refiere, no se rompe de forma absoluta e inmediata con la tradición medieval, pero sí se retoman el estilo, las reglas y los subgéneros clásicos.

Podemos destacar las siguientes características generales del teatro renacentista:

1.ª. El humanismo, que puso al ser humano en el centro del pensamiento, retomando los ideales grecolatinos del arte, la filosofía y el conocimiento. Esto influyó significativamente en el teatro, porque los personajes comenzaron a ser más profundos y complejos.

2.ª. El estilo clásico. Se intentó imitar el estilo clásico, que se caracterizaba por el orden, la armonía, el equilibrio y la claridad. Aun así, hubo obras dramáticas renacentistas que tuvieron un estilo medieval o novedoso.

3.ª. Los subgéneros clásicos. Es decir: la comedia (con personajes comunes, un final feliz o agradable y un efecto gracioso, satírico o burlesco) y la tragedia (con personajes elevados y/o heroicos, un final funesto y un efecto reflexivo), aunque sufrieron distintas modificaciones y se continuaron escribiendo y representando subgéneros medievales, así como  surgieron otros nuevos.

4.ª. Las reglas clásicas. Se adaptaron algunas reglas de los autores clásicos, como la división de las obras en actos. Además, se incorporaron las ideas teóricas de Aristóteles, como que se debían respetar las unidades de acción, tiempo y lugar para que la obra fuera creíble.

5.ª. Los temas. Los temas del teatro renacentista fueron muy variados, cambiando, además,  según la época y el lugar. Los más relevantes fueron: el amor, los personajes heroicos, míticos o históricos, la naturaleza, la realidad social (podía aparecer satirizada), la expresión de sentimientos, la mitología clásica, la religión católica y las leyendas.

6.ª. La representación. Las obras renacentistas se representaban en la corte, en los palacios, templos, iglesias, fiestas populares y teatros. Teatros que se construyen inspirados en la arquitectura escénica de Grecia y Roma.  

Por otro lado, trabajar en el teatro comenzó a ser una profesión algo más digna y estable en el siglo XVI. Los actores, que interpretaban personajes fijos (el fanfarrón, el bobo…), solían utilizar máscaras y recurrían a la expresión oral y al mimo.

En nuestro país existieron en aquellos momentos dos tipos de compañías: las compañías reales, que tenían autorización real y actuaban solo en la ciudad, y los cómicos de la lengua, que recorrían el país representando sus obras por los pueblos. Aunque en el siglo XVI existe aún un teatro religioso, de tradición medieval, y un teatro humanista, propio del Renacimiento, el verdadero teatro popular surge en las plazas públicas de la mano de los cómicos.

En estos espacios aparecerán las obras que más atraen al público y que se agrupan en tres géneros:pasos, entremeses y comedias.

El paso es una composición breve en prosa que se intercalaba en los actos de las obras de teatro. Tienen un argumento sencillo inspirado en los cuentos tradicionales y reflejan la vida cotidiana. Los personajes eran fijos (como el bobo, el criado, el loco, el simple o el fanfarrón) y el centro de la acción es la burla, con lo que se pretendía divertir a los espectadores. Son famosos los pasos de  Lope de Rueda, como Las aceitunas o Tierra de Jauja.

El entremés nace a mediados del siglo XVI. Era una pieza de teatro cómico que se representaba en el marco de una obra de carácter más serio, pero cuya trama no tenía ninguna relación argumental con el resto de la obra. Un claro exponente son los entremeses de Miguel de Cervantes. En estos, la simpleza del bobo se transforma en necedad o credulidad, y todos los  personajes adaptan la lengua al estrato social al que pertenecen.  Además, el autor utiliza los juegos de palabras para provocar equívocos. La denominada Comedia del Arte nace a mediados del siglo XVI y pervive hasta comienzos de s. XIX. De ella hablaremos en el próximo artículo de la sección La magia del teatro.

Añadir nuevo comentario