Desde sus orígenes, la infancia de Olivier estuvo marcada por la melancolía, la soledad, la muerte de su padre torturado y asesinado tras la guerra civil española a manos de los fascistas en 1948. Este hecho define en gran parte la sensibilidad y el compromiso que impregnan su poesía: Un poeta que, tal como dice el prologuista, Pascual Serrano, su obra es la expresión de la lucha, la coherencia y la claridad.
Amar es libertad, poesía reunida, está dividido en tres unidades, cada una de ellas presenta un momento clave de la vida de Olivier Herrera. La primera parte titulada ¡Vive, toma la palabra!, reúne versos desde 1960 y 1980, testimonio de su iniciación y compromiso con la poesía, con la vida. Irradia una fuerte impregnación social. Proclama los ideales de libertad y fraternidad, y al igual que para el pastor/poeta Miguel Hernández como para el ingeniero/poeta Gabriel Celaya, para Olivier la poesía también es un instrumento para la defensa de las causas justas, dando sonido a los que no tienen voz. Escuchamos una estrofa del poema Quiero ver a mi marido
Domitila corría por los campos de trigo/ llevando en brazos al niño de dos años, / por si te veía bajar y poder decirte, / ¡Vete!, ¡Vete!! ¡Están todos muertos!
En esta primera parte también rinde homenaje a dos grandes amores que lo inspiraron a escribir en catalán y castellano. Margulla en la experiencia de la pérdida y hace un homenaje a su padre, así como un canto emotivo a su madre. Escuchemos la voz del poeta:
Domitila, mi madre: Hija del sol y la lluvia, / nieta del relámpago/ la hoz y el arado / eres la campesina / más dulce y linda, / valiente y digna/ eres quien me dio / leche y sangre / para que viviera, / eres quien me dio / amor y vida / para que creciera. / eres el origen, / pasado y presente / de mi vida. ¡Eres Domitila! Fuiste el amor de mi padre / y eres mi amor niña salvaje, / tierra fecunda, agua limpia.
Un poema escrito a través de un lenguaje sencillo, en el que destaca el lirismo que va desde aquellas caricias de su madre, dadora de vida y presente en su obra, a la naturaleza que es donde surge el mágico ambiente de la montaña. La vida humana.
En la segunda parte, Besa las estrellas, Olivier escribe una poesía más intimista, más serena. Una poesía que suaviza el alma y canta al amor como ideal, reflexiona sobre los desencuentros amorosos, el dolor de la separación y la necesidad de comprender las razones del final de una relación. El divorcio. Alejado del resentimiento, apuesta por una visión basada en la libertad y en la despedida.
Y el tercer y último capítulo, lo titula Esther Koplowitz: Un sueño de amor. Gracias a su trabajo o a su afición por volar se tropieza con una señora de una forma fortuita, en un aeropuerto, en un viaje que es alegoría de los caminos, búsquedas y aventuras que depara la vida. De pronto a Esther se le cae su paraguas y él, con esa caballerosidad que le distingue, lo recoge y se lo entrega. Ella le regala una sonrisa tan amplia que parecía salirse del rostro, abarcar la humanidad. Sus caminos se cruzan, se cruza también su poesía:Muchos versos, muchos, le dedica a Esther, con una lírica que idealiza el amor, el amor platónico, que es el más puro, pues, como todos sabemos, no conduce al sexo sino al impulso romántico.
Y como tú mi voz desata las olas del mar bravío y canto y bailo con los lobos marinos... del poema Como tú
Volvemos a escuchar esa voz que tampoco pronuncia a ese ser llamado Esther, su heroína, que desde que la conoce sabe que es un amor imposible, un amor que, quizás por su inaccesibilidad e imposibilidad, se acrecienta y se afianza en el tiempo.
Carece de sentido / vivir sin ti / carece de sentido/ todo/ si estás ausente.
Un poema, breve, reflejo del desgarro, sufrimiento o dolor que provoca una gran carga emocional, una desesperanza. La disposición de los versos refuerza la idea que no solo da sentido a la vida, sino que su ausencia, deja un vacío absoluto.
Hablar de la de la poesía de Olivier es hablar de su experiencia, no la que dan los biógrafos, sino la que ha de buscarse en la imaginación, en los sueños, en la interiorización de los paisajes físicos y humanos, en el caminar por las múltiples culturas que se viven y se aprehenden.
No debemos olvidar que la poesía no está presente solo en los libros. La poesía está muy viva, siempre. Y en Olivier Herrera Marín se desborda, como es la verdadera poesía, se nos manifiesta rotundo y a la vez sencillamente claro, con la fluidez del verso, qué liberado de las ataduras es vuelo y vereda hacia las profundidades donde la palabra se hace clamor y a la vez susurro o sugerente silencio.
Gracias Olivier Herrera Marín por acercarnos Amar es libertad, una antología poética en la que rastrea sus propias vivencias, sus luces y sus silencios.
© Rosario Valcárcel, poeta y narradora
Rosariovalcárcel.blogspot.com
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