Mª del Valle
María del Valle García del Castillo y Bello

Me pregunto si la belleza está en los ojos que miran o en la realidad en sí misma.  Según la RAE: belleza, en su primera acepción, es cualidad de lo bello; y en segunda acepción, persona o cosa notable por su hermosura. 

Según Platón, la belleza es una forma, una idea de la cual participan las realidades que llamamos bellas, es decir, todas las realidades. Para Aristóteles, es bello, lo que es valioso por sí mismo, y a la vez nos agrada y nos proporciona placer o admiración.

En la literatura, la mitología de otros tiempos se fusiona con el presente espacio en el cual vivimos, con lo cierto e incierto de las metáforas atribuidas a las Canarias. 

 En la descripción de Ovidio, en su libro Metamorfosis, describe las Hespérides con una bella metáfora: 

Se levanta en la inmensidad, según la ordenaron los dioses

y el cielo con sus estrellas descansan en él.

 Con referente a la nobleza de sus gentes, Ludovico Ariosto nos dice:

La verdadera nobleza e hidalguía

consiste solo en la única virtud,

no en parientes ilustres o grandes riquezas.

 En el mismo contexto, Ovidio en su libro, la Metamorfosis, nos habla de la felicidad de las islas:

Era eterna primavera, suspiraban en el aire templado. Las flores nacían sin simientes, la tierra producía de repente sus frutos, sin necesidad de labrar, y al mismo tiempo el campo se doraba con pesadas espigas.

De la literatura nos adentramos en la ciencia y la historia. Así, este jueves día 27 de febrero, desde la excelencia del conocimiento y rigor, los catedráticos Antonio Tejera Gaspar y Alicia García García,  nos presentaron su libro “Afortunadas” de la editorial LeCanarien. Y nos redescubrieron las Islas Canarias:  “hay quienes opinan que más allá de estas (las Purpurarias), están las Afortunadas y algunas otras”; según el texto latino de Plinio el Viejo en su obra, Naturalis Historia, describe las islas: Ombrio es la primera isla imaginaria; la segunda, Junonia Mayor, es la Palma; la tercera, Junonia Menor es La Gomera; la cuarta, Capraria, plagada de enormes lagartos, es El Hierro; Ninguaria, cubierta de nieves perpetuas, cubierta de nubes, es Tenerife; y frente a ella, Canaria, por la gran cantidad de canes de enorme tamaño, y de los cuales se le trajeron dos a Juba, es Gran Canaria. Estos canes eran lobos marinos (de ahí, la isla de lobos); Invalles, es Lanzarote; y Planasia, Fuerteventura, estás dos últimas consideradas las Afortunadas y primeras descubiertas.

 Desde la concejalía de Cultura del Ilustrísimo Ayuntamiento de Villa de Arico y   en un marco incomparable de belleza, el templo de San Juan Bautista: de tejas de barro hechas a mano y cocidas en horno del lugar; de madera de tea del pino canario; de los suelos, arcos, escalones,  y alféizar de piedra de Arico. De sus retablos y asientos. Desde el bautisterio al sagrario, el órgano con acordes de hermosura nos confiesa que la belleza está en el cerebro de los que se asemejan a ella.

Gracias, “Afortunadas”.

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