Ina Molina
Ina Molina

Con ilusión me incorporo a esta revista en la edición de septiembre con la sección “La magia del teatro”, dedicada a este género literario y, al mismo tiempo, arte escénico.

   Es mi intención que a través de esta sección nos adentremos en un conocimiento más profundo de lo que es el teatro. De modo que, en este y en posteriores artículos, vamos a hablar de aspectos generales del mismo tales como: cuáles son sus elementos, dónde está su origen, qué tipos de teatro existen, cómo era en la antigüedad, etc.

   También trataré de tenerles informados de novedades que atañen al teatro, dar a conocer a autores de este género y a representaciones de obras teatrales.

   ¿Y por qué esta sección tiene cabida en una revista literaria?

   He comenzado haciendo hincapié, precisamente, en que el teatro es un género literario porque nuestra tendencia es asociarlo a su representación, pero esta no existiría sin un trabajo previo de escritura, que es la vía de transmisión y conservación de información más importante de que disponemos los seres humanos.

   El teatro es uno de los géneros literarios que existen junto a la lírica (oda, elegía, égloga…), a la narrativa (novela, leyenda, cuento… ) y a la didáctica (ensayo, tratado, textos educativos  y filosóficos…).

   El teatro es el denominado género dramático (tragedia, comedia y drama o tragicomedia…). Les daré un ejemplo de cada subgénero  de un escritor tan conocido y reconocido como Shakespeare para que no quepa duda de su categoría como género literario al que tantos escritores consagrados han dedicado sus letras: la tragedia Romeo y Julieta, la comedia Sueño de una noche de verano, y la tragicomedia El mercader de Venecia.

   Y no podemos obviar a uno de nuestros más insignes escritores, Benito Pérez Galdós, novelista y dramaturgo con obras tan representadas como Doña Perfecta, El abuelo, La loca de la casa y un largo etcétera.

   Por otro lado, el teatro es una de las tres artes escénicas fundamentales junto a la música y la danza. Son todas ellas disciplinas artísticas que están destinadas a ser representadas frente a una audiencia. Así pues, vemos que hay tres elementos indispensables:

   El espacio donde se lleva a cabo, que puede ser un entorno destinado especialmente para ello (escenarios de teatros, salas de espectáculos…) o en espacios públicos, como en una calle o plaza.

   Los actores o intérpretes que emplean su cuerpo como instrumento para producir el efecto estético deseado, y el público que observa y en algunos casos interviene en la representación.

   Y no olvidemos tal como hemos recalcado, que parte de una obra escrita, de un argumento, de un guion en el que se especifican lo que dicen los actores, dónde y cómo se mueven, como es su aspecto y su carácter…

   Las artes escénicas son artes de tipo efímero, porque se suscriben a un momento  (tiempo) determinado y a un espacio concreto, en contraposición a las artes plásticas que utilizan materiales para crear las obras y que pueden perdurar a lo largo de larguísimos períodos de tiempo, incluso para siempre. Pensemos en la pintura, la escultura y la arquitectura.

   Pero yo prefiero decir que el teatro es un arte vivo, que se alimenta de la energía de las personas implicadas: público y actores. Creando vínculos invisibles en cada representación.  Por eso una misma obra puesta en escena varias veces, siempre será diferente, porque el público no será el mismo y el actor vivirá cada ocasión con sutiles diferencias.

   Las representaciones escénicas tienen la capacidad de hacernos reír, llorar y reflexionar… Y lo que es más importante: trascender barreras culturales y lingüísticas, conectando a distintas personas a través de las emociones universales que transmite, que son intemporales.

   En las obras teatrales se comparten historias (reales o ficticias) y mensajes  gracias a la representación de uno o varios actores y una puesta en escena que utiliza elementos de otras artes, como la literatura, la danza, la música… y ayudado por una escenografía que colabora a entender y enriquecer el contexto (decorado escénico, atrezo, luces, vestuario…)

   En cuanto a los tipos de teatro, se distinguen siete géneros diferenciados:

   La tragedia, el más dramático,en la se suceden muerte, destrucción y hechos fatídicos para los personajes.

   La comedia, el más divertido, que trata temas de la vida cotidiana en clave de humor, trasmitiendo alegría y optimismo. Este es el más indicado para el teatro infantil.

   El drama trata temas de la vida real con profundidad, con humor o a modo de tragedia, consiguiendo que el espectador se vea reflejado en ellos. Se basa en el uso del diálogo y transcurre en el presente. En realidad los dos anteriores son subgéneros de  este.

   El musical combina música, baile e interpretación y es uno de los más actuales y requeridos por el público.

   La ópera es una obra dramática que se representa a través del canto de los intérpretes acompañados de una orquesta.

   El monólogo consiste en reflexiones dramáticas o humorísticas hechas por un único actor.

   La tragicomedia, combinación de los géneros dramáticos más comunes: la tragedia y la comedia.

   En el próximo número comenzaremos un periplo por los orígenes y evolución del teatro y conoceremos a los primeros autores de este imprescindible género literario.

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