Todo empieza y todo acaba, pero lo importante es empezar y continuar incansables por nuestro sendero vital mirando de frente a la Vida.

Vino el verano y ya está tocando a su fin, a punto está de comenzar otro curso al que debemos mirar con confianza, armarnos de valor y empezarlo con entusiasmo. 

Para esta primera Palabras del Alma, de la revista del  mes de septiembre, participo con dos microrrelatos: Lluvia y llanto y Al filo de la nada. 

Feliz comienzo de esta nueva etapa. 

LLUVIA Y LLANTO

Desperté llorando desconsoladamente. Sabía que había tenido una pesadilla, pero no recordaba qué era lo que había soñado y me producía tanta tristeza. Seguí llorando y llorando. Me asomé a la ventana, pegué mí frente al cristal y miré hacia el jardín, llovía intensamente. Las gotas de lluvia quedaban atrapadas en el polvo que tenía el cristal y, tras permanecer unos instantes prisioneras, luego, se deslizaban lentamente hasta caer al vacío. Seguí llorando, no podía controlar los sollozos y tanto y tanto lloré, que mi cuerpo se deshizo como el de una muñeca de cartón al contacto con el agua y, aún así, seguí llorando y llorando. 

Tantas fueron mis lágrimas que me convertí en infinitas gotas que formaron una cascada. Me escapé por las rendijas de las puertas y las ventanas, hasta ir a fundirme y confundirme con la persistente lluvia. El cielo continuó llorando, pero yo no, a partir de ese momento me sentí confortada y formando parte del Todo, ahora la musicalidad del agua me llena de infinito gozo.  

AL FILO DE LA NADA

Continué carretera arriba a no más de 5 Km. por hora. La niebla era tan espesa como el alquitrán y mi fe no lograba disiparla. Sentí que un escalofrío recorría mi cuerpo. Paré y puse el freno de mano, quedé sentada sin visión alguna, esperando, ¿qué?, no lo sé. Pasaron las horas y nada cambiaba, me armé de paciencia. Al fin me venció el cansancio y me dormí, cuando desperté era otro día.

Miré al frente y sólo vi el vacío, estaba al borde de un precipicio.  Puse el coche en marcha y seguí adelante. ¿Acaso no me habían enseñado que no se debe ir hacia atrás ni siquiera para coger impulso? 

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