"Es más fuerte, si es vieja, la verde encina; más bello el sol parece cuando declina, y esto se infiere porque ama uno la vida cuando se muere".
Rosalía de Castro
Hemos de reflexionar sobre el misterio de la vida y de la muerte en nuestro imaginario personal. ¿Es cierto que amamos la vida cuando se muere? ¿Puede ello incluir nuestra propia muerte? Si así fuera, ¿acaso no es mejor amar la vida con absoluta consciencia cuando se vive y aceptar la muerte cuando nos llegue? Si no entendemos la forma en la que está estructurada la vida, no seremos capaces de aceptar la forma en la que está estructurada la vida, nos sentiremos incapaces de vivir. Lograr que nuestro pensamiento y emoción, acepten dicha estructura, estando en sintonía con ella, hará que consigamos el máximo provecho, si no, lloraremos por todo lo que nos suceda.
POEMA FINAL
Va vagando mi sombra y mi asombro
por los estelares atajos del final del tiempo
y del mundo individual.
Tú, “La Silenciosa”
como en un vacío que perfora la existencia,
te adueñas de todos los cuerpos,
los desfiguras, los secas,
los deshaces para la tierra que los reclama…
Despiadada de todo, en apariencia,
qué hacer cuando el dolor duele,
cuando desaparece del corazón la fuerza
y miras otros ojos, otras voces,
sin saber dónde despertar la esperanza,
dónde preparar los comienzos,
dónde acurrucar el alma
para que camine hacia la luz…
¡Oh Silenciosa!
Tendré que acunarte,
adoptar tu etéreo designio,
dormir, reír, despertar contigo: despiadada mía,
unirme a ti para vencerte,
unirme a ti para tenerte a mi lado.
Así,
cuando regreses a encontrarme en el futuro,
tomaremos la Vida juntas.
Sí,
y juntas,
sin preámbulos ni encuentros:
¡¡¡moriremos…!!!
Del poemario MUERTE VIDA. Autora Albertine de Orleans
Añadir nuevo comentario