Félix Luis Fuentes

Louis Daguerre, el 19 de agosto de 1839, anunció en París el procedimiento por el que había logrado  fijar la imagen en una cámara oscura por la acción de la propia luz. Yo no estaba, pero este hecho me posibilitó,  con el tiempo, el poder disfrutar de esta gran afición: la fotografía.

            Comencé muy jovencito pidiéndole prestada la  cámara a mi padre para ir a sacar fotos por el pueblo. Con grandes limitaciones, no solo la de mi inexperiencia, sino la económica, ya que una salida a tomar fotos suponía comprar el rollo y pagar el revelado. Así que lo hacía de tarde en tarde. Lo normal era que entre un montón de malas fotos, saliera alguna que me gustara, porque la fotografía permitía,  y permite, sacar fotos a cualquiera, aunque no se tengan conocimientos científicos o de dibujo.

            Siendo autodidacta, con la práctica, y el ensayo y error se puede mejorar, pero mi interés, me hizo buscar información y comenzar a estudiar el arte de la fotografía. Ya adulto y trabajando, compré mi primera SLR, una Nikon, para poco a poco irla dotando de sus correspondientes objetivos y complementos.

            Realicé un curso con el estupendo fotógrafo, Manuel Fuentes, recogí algún consejo que otro, de un amigo y fotógrafo profesional, Luis Expósito. Compraba revistas y libros sobre este arte. Descubrí a Ansel Adams (1902-1984) un artista de la fotografía que produjo algunas de las imágenes fotográficas más memorables del siglo XX. Sus libros de “El negativo” y “La copia” supusieron para mí una verdadera clase magistral. Total, que al final me lie la manta a la cabeza, y construí en mi casa mi propio laboratorio, donde pasaba horas disfrutando de las técnicas de revelado.

            Todo lo anterior me llevó a atreverme a realizar una exposición: “Asomándome a Ycod”, con el patrocinio de Caja Canarias en la Sala de Arte Icod de los Vinos del 22 de septiembre al 10 de octubre del 98.

            El laboratorio duró hasta que la fotografía digital y el Photoshop le ganaron la partida, y terminé donando la ampliadora y todo el material al aula de fotografía del instituto donde trabajaba.

            Seguí disparando con máquinas digitales, sobre todo cuando salía de viaje, pero  mi realidad actual es que la inmediatez del móvil me ha conquistado, ya que uno de los requisitos, para sacar buenas fotografías,  o un vídeo atractivo, es poder inmortalizar el momento, bien por las condiciones de luz, o por cualquier situación interesante que te encuentres en tu camino. No siempre llevas la cámara digital encima, pero un buen smartphone sí. Así que ahora mi S23 es mi principal cámara de fotos.

ÁLBUM FOTOGRÁFICO

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