LA LUCHA INVISIBLE
Qué difícil es, en ocasiones, mantener la moral. Es como dejarnos llevar hacia donde el viento del destino nos lleve, sin resistencia alguna, aunque eso nos conduzca a la "muerte".
No me refiero a una muerte física. Es obvio que todos y cada uno de nosotros tenemos instalada, de manera innata, la supervivencia en nuestro interior.
De manera espontánea y natural, haremos lo posible por no abandonar esta experiencia de vida. Es distinto cuando el sufrimiento es tan grande que, en un momento determinado de nuestra vida, esto se vuelve más fuerte que el deseo de sobrevivir.
Normalmente, cuando tomamos decisiones extremas, es porque el sufrimiento es inmenso. Pensamos que, al acabar con la vida, también acabamos con ese sufrimiento.
Hay un dicho que escuché desde pequeño: "Muerto el perro, se acaba la rabia". No es que no nos guste la vida, sino que el sufrimiento ya no nos permite sentir lo que antes nos gustaba.
A veces, el peso del sufrimiento nos hace olvidar las cosas que solían darnos alegría, pero la vida es un continuo vaivén de momentos difíciles y hermosos. ¿Qué te ayuda a mantenerte en pie en esos momentos de oscuridad? Quizás esa pregunta sea el detonante que nos invita a salir de ahí, y tal vez a compartir nuestra experiencia, porque entre todos podemos apoyarnos con una gotita de esperanza.
Podemos hacerlo, confiemos...
Añadir nuevo comentario