Autora: Paula Acosta
LA VIEJA
Monodosis de agua dulce que regala vida bella,
centellean los escándalos que nacieron de antaño…
en la playa en la rondalla que no más sin ser de ella,
navegaron en su viaje desde niña hasta su tamaño.
Que si bien el agua dulce sus moradas grietas le refleja,
ruiseñores en sus flores historietas le festejan …
de una vida, mil respiros, un cuento silencioso y una vieja,
que ni bruja ni doncella, ni una estrella, le superan.
es la historia que aqui empieza
de una vieja que termina,
su camino hacia la vida,
en una entrada sin salida.
Autor: Jesús Abreu Luis
TIerra joven que aún guarda el recuerdo
de que emergió del mar desde el fuego.
Ahogada en un monocultivo
de árboles de hormigón con flores
polinizadas con vodka, cátchup y papas fritas
por sajones y teutones. Cuyos frutos
se marchan dejando huellas en migajas.
Tierra de playas mutantes a la carta, de olvido
de vegetaciones de lluvias verticales,
de surrealistas lavas frías y calientes.
Tierra de ocho islas reales y
una isla fantasma, en las que pobladores
Majos, Benahoritas, Bimbaches, gomeros,
Guanches y Canariis paraban el tiempo
entre fronteras de mar. Todos
hoy folclore en la cultura del abandono,
solo vivos en genéticos silencios.
Y ya no brilla un mar azul,
envolviendo estrellas verdes.
Dormida la utópica identidad
ya no hay peninsulares ni godos,
todos extranjeros de globalidad.
Y como siempre existir a medias,
en ofertas de débito por vivir,
pagando un canon de desgaste asumido,
por formar parte del producto de edén
creado para los otros, creado para servir.
Autora: Lázara Tania Linares Ramos
PARA TI…
«Cuando impere el desengaño
y se ausente la esperanza…
mi alma guardará silencio…»
Mercedes Matamoros.
Quizás el silencio se apodere de mí esta noche.
La culpa es de la razón y la locura.
La perplejidad de tu amor
reconocerá la castidad de mis besos.
Arruina la espera.
No existen motivos
para sentirme prisionera de tu respuesta
que se vuelve ya vieja.
Autora: Dulce María Díaz Mendoza
MALDITA DANA
La razón propone, surge sin razón,
esa maldita Dana que tomó tierra sin
nadie llamarla, quererla ni invitarla.
Arrasó personas, animales, plantas, árboles, y lugares;
rompió ilusiones, corazones y hogares,
dañó todo lo que a su paso encontró,
y devoró amores, recuerdos y sinsabores.
Dio lecciones de humildad, regaló tempestad,
bravura, y quiso, que todo en el lugar naufragara
sin parar ni dirección hallar.
Suspiro de gravedad, latido imposible de encontrar,
ni aliento que soportar, ante tanta adversidad.
Dicen que, corrientes de aire frío, cambio climático,
precipitación drástica, llanuras y laderas, terreno inclinado,
nubes que rompen de repente, balsas que hubo,
cientos de litros en poco tiempo, alerta roja, naranja o amarilla;
qué más da, el cómo, el porqué, la razón o el poder;
lo cierto es que pasó y destruyó todo lo que a su paso
encontró, sin piedad ni tregua a la razón.
Maldita Dana que sin piedad llegas, rompes y destruyes,
todo lo que a tu paso encuentras; no miras si son personas, animales,
casas, hogares, negocios, árboles, farolas, ríos, carreteras,
edificios ejemplares, colegios, farmacias o centros sanitarios;
mirar se te olvidó, amar, aún peor,
tú, a tu libre albedrío te adueñas del sur de Valencia,
arrancas corazones, apagas vidas y destruyes amores.
Crueldad maldita, Dana maldita que llorar hiciste
a Valencia, a la humanidad entera y, a todos los que, corazón tienen.
Lluvia atroz, viento feroz, que a Valencia destrozaste sin razón,
solo sabe Dios, el universo o algún don; cuál fue la razón.
Ver, oír o pensar es imposible de soportar;
jóvenes, niños, bebés, adultos y mayores
quedaron en el nuevo color de la vida,
donde perder, es su nueva condición de la razón.
Perder tu casa o tu hogar no se puede soportar,
delirio da, y sin razón casi te vas;
Locura da, la pérdida humana y familiar
qué, se ha de soportar con dignidad
sin poder gritar el dolor ni la razón.
Vivir tal atrocidad sin poderte refugiar,
esconder, elevar o proteger para no acabar mal.
Y peor aún, no poder ayudar a tu familia, amigos,
vecinos o cualquier persona que lo esté pasando mal,
sin poderlo remediar ni poder, un paso atrás dar.
Tremenda adversidad que, a Valencia ha querido llegar;
¿cuál es su verdad?, el destino sabrá o sabio será.
No poder ayudar por tanto destrozo quebrar,
será su gran mal que muchos han de lidiar.
Razones no las hay ni las habrá;
maldita Dana que tomaste tierra a tu antojo,
y te apoderaste de todo lo que a tu paso
hallaste, encontraste o rebuscaste.
Perder la vida, enfermar y quedar sin hogar
por tal adversidad, nunca, se podrá borrar u olvidar.
Valencia llora y llorará por tal temporal
que destrozos deja para dar y regalar;
sin poder soportar y remediar la pérdida humana que,
no volverá jamás, ni nadie podrá olvidar.
Quebrada está Valencia, asolada, aún más;
solidaridad o sororidad, su mejor amiga será
hasta paz hallar, resignación amar y dolor abrazar.
Valencia se viste de gris para poder caminar,
andar y deambular hasta el sosiego encontrar.
Razones o culpabilidad nada cambiará,
ni estrellas alcanzará, ni nada solucionará.
Mejor, abrazar y caminar levantando muros de solidaridad,
fe y fortaleza para derrumbar el dolor y tristeza que tanto miedo da.
Valencia está dolida, dolida está Valencia,
llora a gritos, aclama con urgencia ayuda,
con bravura habla, y con dulzura perdona.
Quisiera pensar que, algún día volverá a ser
la Valencia que fue, sin dolor ni condición,
ni tanta adversidad tener que derrotar.
Fortaleza se ha de mandar por tal bravura qué,
ha hecho mucho mal, difícil de gestionar e
imposible de recuperar tanta vida humana
que no volverá jamás, y triste nos tendrás;
maldita Dana, de Valencia no te acuerdes más,
por favor, ni de ningún otro lugar.
Cuatro días han pasado ya, sin agua, comida
ni hogar al que entrar, y el que aún lo tiene,
ni siquiera puede entrar, y cuando lo haga,
la soledad le derrumbará sin sosiego hallar.
Esperemos que solo sean días,
a los que los valencianos tengan que esperar,
ni meses ni años por su bien soportar.
Maldito malestar, maldita Dana que por Valencia quisiste pasar;
a derrumbar la calma de muchas personas que,
jamás te van a olvidar sin poder remediar.
Sin luz, agua, sin comida, y sin supermercados que te la puedan dar;
Uy, uy, la comida donde andará que,
nadie ve, encuentra o sabe cómo lograr.
Atrocidad perversa que nadie quiere abrazar,
y que el corazón quebrado está
de tanto dolor que no sabe cómo gestionar.
Familias enteras desaparecidas están,
o, algún miembro que voló sin saber donde están,
o peor aún, no volverán jamás.
Maldita Dana, trajiste tristeza para dar y regalar,
sin poder soportar, ni nunca olvidar;
perdonarte, difícil será, y abrazarte, jamás.
Ahora, solo queda caminar con resignación,
volver a empezar, abrazar el recuerdo,
y cogidos de la mano, volar alto, muy alto
sin mirar atrás para alcanzar
a esa estrella amada que, nos hará brillar, y olvidar,
a esa maldita Dana que sin razón quiso llegar a Valencia
y a toda la humanidad para hacer el mal;
pues, una Dana bien nunca hará.
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