Matale
Matale Arozena

Ayer, pensando en mis años de juventud, recordé una canción que siempre me gustó, pues era una canción romántica, para bailar pegados y sentir la música desde el abrazo de la pareja.

La noche (la nuit) habla de desamor y explora las sensaciones de un amor no correspondido. En esta canción se manifiesta la obsesión por ese amor y la soledad. En mi opinión, la noche representa en esta canción la oscuridad emocional y la confusión.

Pero ¿qué es para mí la noche? ¿Solo eso? Pues a ver qué aflora de mi pluma, explorando mis sensaciones con respecto a este periodo temporal en el que hay ausencia de luz. Y aquí está lo que mis musas me dijeron al oído.

Aunque ya la presentía, al doblar la esquina, me la encontré de repente. Y no se le ocurrió otra cosa que arrebatarme mi sombra, para vestir su oscura presencia. Mi sombra había estado todo el día en mi compañía, saltando aquí y allá, pero en cuanto apareció ella, impenetrable y segura en sus tinieblas, me dejó sola en medio de la nada.          

Me senté y la contemplé.

Señora del manto negro, salpicado de broches luminosos que compite con la dama del vestido blanco, queriendo arrebatarle la luz. Pero, ¿por qué compite si es tan bella y misteriosa, forjadora de sueños, encubridora de amantes, inspiradora de poetas? Nunca lo sabré.

  Todo el que se adentra en ella, siente una sensación de tristeza y nostalgia y a un tiempo se ve envuelto en un mundo de fantástica irrealidad. En sus brazos, la hermosura es capaz de ensombrecerse y quieta, así como dormida, convertirse en promesa de un nuevo amanecer, en el que se insinúa una nueva hermosura sin perder sus encantos, sin perder su frescura.

Es, con sus lentejuelas estelares suspendidas, mágica como la luna que siempre la acompaña, aportándole una elegancia misteriosa que resulta atractiva para todo el que se adentra en ella; y jugando con las sombras y los silencios, busca deseoso la soledad que a veces no encuentra al rescatar el día.

El amor, temeroso de ser descubierto, se manifiesta osado y atrevido, fogoso y omnipotente entre sus oscuros brazos. Los sentimientos más abyectos encuentran en la noche su cómplice perfecta.

La noche también nos conduce a mundos desconocidos, unas veces mágicos y maravillosos y otras tenebrosos y misteriosos.

Me gusta la noche. En ella hago y deshago mundos que me gustaría vivir o que me gustaría desterrar de mi vida.

Y porque me gusta su presencia, pues me regala los más dulces sueños, entablo con la noche una amistad  perenne, sabiendo también esperanzada que la luz regresará de la mano del alba para devolverme de nuevo mi sombra compañera.

Esta canción forma parte de uno de los primeros álbumes del cantante y compositor Ítalo-belga Salvatore Adamo (Sicilia, 1943) que se editó en 1965 con el sello E.M.I Odeón. La Noche también es el título de este álbum. Está editado en francés y en español y cantado por Adamo en los dos idiomas. Más tarde fue versionado por Raphael. Aquí abajo les dejo las dos versiones, la de Adamo en francés y la de Raphael en español. Cada uno con su particular estilo. Disfruten de La Noche.

Añadir nuevo comentario