Las Palmas de Gran Canaria a 05 de noviembre de 2024
En mi última carta te comenté que te contaría más cosas de mi viaje a México, y la verdad es que han ido pasando los días con unos recuerdos maravillosos, pero esta vez me vas a perdonar, pues en la cabeza tengo algo que me reconcome. Hace unos días se nos inundó un trocito de España, y se nos necrosó parte del corazón. De repente llegó la riada, como surgida en una novela negra, dantesca, y se llevó por delante todo lo que pilló, una cantidad enorme de vehículos amontonados por donde discurría el agua, se inundaron muchos garajes y viviendas, y lo más triste ha sido la pérdida muchas vidas, aún no se sabe exactamente cuántas. Se avisó tarde, después de que el agua ya estaba llegando a los pueblos, y cayeron hasta quinientos litros de agua por metro cuadrado, lo que hizo que por un instante toda la monotonía de esos pueblos se convirtiese en un infierno de agua y barro.
Estoy segura de que te has enterado por las noticias, pues ha sido a nivel internacional. Desde varios países y comunidades autónomas se ofreció ayuda, pero fueron las gentes de la zona las que comenzaron a ayudar, luego llegadas de otros lugares, como bomberos de Gran Canaria y de muchos otros lugares así como cooperantes de otros países, como los Topos Aztecas que voluntariamente llegaron desde México, sin olvidarnos de militares, empresarios, policías, periodistas, artistas, cientos de jóvenes, mucha gente llegando a través del “puente de la solidaridad” a pie… todos ellos ayudando y colaborando para limpiar las calles y en especial conseguir que los pobladores de los lugares afectados pudiesen comer y tener agua potable.
Emociona ver cómo el amor, la empatía, logra que todo sea un poco menos difícil. El dolor sembrado estos días será muy difícil de olvidar, pero todo ese manto de ayuda y cariño lo hace más soportable.
Las primeras ayudas que debieron llegar de las fuerzas del orden, del ejército, etc., tardaron en llegar, múltiples explicaciones, pero por más que se intente justificar no se comprende, al menos yo no lo comprendo y sé que muchísimas personas más, tampoco.
Aunque no haya sucedido al ladito mismo, sí nos ha tocado el corazón y nos hace meditar sobre todas estas cosas que están ocurriendo, las que no se entienden y las que se intuyen.
Espero que por ahí todo vaya bien, en especial que te acuerdes de estas maravillosas islas rodeadas del azul del cielo y del mar.
La próxima vez seguro que serán mejores noticias. Un abrazo.
Irene Bulio.
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