Óscar Domínguez es considerado, por la magnitud de su legado artístico, un canario universal. En el Diccionario de las vanguardias en España (1907-1936), Juan Manuel Bonet lo define como "el tercer gran nombre", junto a Miró y Dalí, "que España dio a la pintura surrealista". Nació en San Cristóbal de La Laguna en 1906. Su infancia y adolescencia se nutre de los paisajes primitivos de la costa de Tacoronte, de sus barrancos y playas de arena negra y de la exuberante vegetación que asoma a cada paso. Toda esta riqueza natural da forma a los escenarios en los que trascurre su adolescencia y que muy pronto serán incorporados a su pintura primera.

Imagen tomada de la página https://www3.gobiernodecanarias.org/

En 1927 se traslada a París para llevar negocios familiares. Pinta como aficionado hasta 1931, cuando la muerte de su padre le obliga a ganarse la vida como pintor. En 1932, presenta sus primeras telas surrealistas en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife. A partir de 1935, se instala en su taller de Montmartre y entabla amistad con Marcel Jean, Dalí, Max Ernst y André Breton. Participa con sus dibujos en la exposición colectiva surrealista que celebra la galería de Quatre-Chemins y, junto a Eduardo Westerdahl, organiza la primera exposición de este grupo en Tenerife.

Su pintura experimenta con procedimientos novedosos como la decalcomanía. Es esta una técnica cuya invención le atribuye el Diccionario del Surrealismo (París,1937) escrito por Paul Éluard y André Breton. De esos primeros años treinta son algunas de sus pinturas más destacadas, entre ellas, El Drago de Canarias (1933), La bola roja (1933), Le dimanche (1935), Cueva de Guanches (1935) o Los sifones (1938). La decalcomanía se convirtió en mucho más que un recurso técnico: fue una vía hacia lo inconsciente, una herramienta poética que le permitió capturar lo irracional y convertirlo en imagen con poderosa fuerza simbólica. Óscar Domínguez trabaja asimismo en paisajes cósmicos en sus denominadas superficies litocrónicas, una manera única de capturar el paso del tiempo en la materia pictórica.

Participa en varias exposiciones en Londres, Copenhague y Tokio. Su obra se expone en la muestra "Fantastic Art, Dada, Surrealism" en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Tras un primer intento de suicidio, se instala en su segundo taller en Montparnasse. Participa en la exposición surrealista de Oslo y expone en la Galerie des Beaux Arts en París.

Durante la II Guerra Mundial, reside en París y se hace amigo de Picasso y Paul Eluard. Celebra su primera exposición individual en la galería Carré de París. Expone, además, en la galería Hugo de Nueva York, Umelecka Besada (Praga), Apollo (Bruselas), Georges Moos (Zurich) y las galerías parisinas La Demeure, Diderot y Rive Gauche. En 1955 se organiza una gran exposición con su obra en el Palacio de Bellas Artes de Bruselas.

En el París ocupado por los nazis, Domínguez estrechó su relación con Pablo Picasso, a quien denomina «el hombre más sensacional de la época», y con el que compartía no solo el idioma, sino también una visión del arte como herramienta de resistencia y de transformación. Domínguez aprendió de la libertad formal y simbólica de Picasso, mientras que este valoraba la empatía y la energía volcánica y onírica del canario. Su amistad estuvo siempre marcada por el respeto mutuo y la complicidad creativa en medio de la oscuridad de la guerra. De hecho, la influencia de Pablo Picasso en la obra de Domínguez es evidente, ya que le inspiró a explorar la deconstrucción de las formas tradicionales y a experimentar con la perspectiva. Esta influencia se traduce en las figuras fragmentadas y distorsionadas que pueblan muchas de sus pinturas, donde se percibe un diálogo entre la tradición cubista y la poética surrealista.

Con el tiempo, el surrealismo de Óscar se fue volviendo más oscuro, cargado de su propia vivencia personal y de sus propios fantasmas existenciales. Se suicidó el 31 de diciembre de 1957 cortándose las venas. Tras su fallecimiento, su obra ha sido expuesta en grandes museos y galerías de todo el mundo, desde el Museo Nacional de Arte Moderno de Tokio al Centre Georges Pompidou de París, Leeds City Art Galleries de Londres, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y Galería Leandro Navarro.

A MODO DE CURIOSIDAD:

En la pintura de Domínguez hay determinados objetos recurrentes, tales son las latas de sardinas y los abrelatas, porrones, imperdibles, pianos, fonógrafos, despertadores, cerraduras, máquinas de fotos, bicicletas, máquinas de coser y escribir, revólveres… En el orden animal destacaron los toros, leones, caballos, gallos y mariposas. Entre los vegetales, el drago.

Mujeres-lata de sardinas (CAMM)
Los cuerpos elegantes, escultóricos y estirados de las mujeres, que en parte parecen fundirse entre sí, están perforados y adornados por el metal enrollado de las tapas de las latas de sardinas. Este rasgo incongruente es un motivo recurrente dentro de la obra de Domínguez.

FUENTES CONSULTADAS

https://teatenerife.es/
https://biblioteca.ulpgc.es/
https://www.museopicassomalaga.org/
https://www.wikiart.org/
https://historia-arte.com/
https://www.leandro-navarro.com/

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