
En este mes de mayo, el Taller de poesía Hiperbólica letra tuvo su cita mensual en la Biblioteca de Puntalarga. En esta ocasión jugamos a describir un aroma, una textura especial y, por último, intentamos hacer un poema a un bolígrafo con poderes. He aquí el resultado:

POEMAS AL BOLÍGRAFO MÁGICO
El bolígrafo pequeño,
mágico en su escritura,
tiene ese poder de memoria
porque el que todo lo recuerda
en su papel en blanco.
Pero llega el momento de su partida,
cuando menos lo esperas,
con su muerte de tinta…
© Candelaria González
Bolígrafo que tornaste en tinta mis palabras,
que atrapaste el pensamiento
y dibujaste mis sentires atiborrando mi alma.
A ti debo, bolígrafo, que vuelen
y vaguen por los rincones de mi ser.
© Cristina García Carballo
Me asaltó la hoja en blanco
y acudí con desesperación a mi boligrafo mágico.
Surgieron con rapidez las palabras,
los versos brotaron
y con reflexión grandiosa
las páginas se llenaron.
Nunca me falla con su tinta hechicera.
Mis manos descansan, él lo regala.
© Cande Rodríguez
Mi bolígrafo mágico
obedece mis deseos,
nunca me falla.
Mis primeras letras salieron de ti,
mi literatura sale de ti,
mi conocimiento sale de ti,
Como en un sueño erótico,
tu tinta escribió y escribí
mi primer best seller.
A veces siento que eres tú
quien mueve mis manos
creando realidades paralelas.
Tu aura mágica,
a veces piensa por mí
para que, desdoblándote y desdoblándome,
hables con mi otro yo,
y sea capaz de encontrarme conmigo misma.
© May San Alberto
Sin sombrero ni verruga
sin ollas ni pócimas
sin conjuros ante la hoguera,
consigues que esta no bruja
vuele sin capa ni escoba
y se adentre ¬ junto a ti
y en estrecho contacto ¬
en paraísos que habitan
desconocidos mundos imaginarios
que emergen de una mano y
entran por unos ojos
de mirada invertida
y se pierda en el laberinto
de la víscera más compleja
de mi cuerpo etéreo.
© M. Matilde Pérez Saborit
Me agarró la mano con firmeza,
mas yo decidí crearlo,
era mi pequeña burbuja,
un lugar de paz y esperanza.
Juntos creamos cientos, miles, infinitos reinos.
© Caterina Leonor Mesa Ramos @Kattable
Me llena de alegría y nostalgia.
Escribo un diario de abordo que tiene un destinatario muy especial,
el nombre de mi amado que navega mar adentro por tierras lejanas.
Escribo sin parar contándole historias que suceden en mi día a día,
y el bolígrafo en su magia, guía la mano,
a veces temblorosa de una enamorada,
que desea reencontrarse con él en tierra firme para poderle abrazar.
En cada trazo, conecta mi corazón al suyo y escribe cifras,
letras y dibujos que delinean corazones al azar,
que son recibidos como caricias y besos
porque él transporta en su tinta la dulzura de nuestras almas que se abrazan.
© Meila Romnis
La pregunta que viene a mi mente es quién es mágico,
el bolígrafo o el corazón de la persona que lo tiene entre sus manos.
Creo que los dos por separado y juntos a la vez,
es decir, en ese intercambio, la magia crece hasta duplicarse.
Cierto es que al cogerlo entre los dedos camina a una velocidad imparable,
se convierte en un corredor olímpico,
apenas hay que sostenerlo para que su tinta suelte lo que lleva en el depósito guardada.
No menos cierto es que existe otro depósito donde conviven las letras emparentadas,
el depósito de los sentimientos, nuestro corazón.
Un depósito oculto, con clave secreta, que se abre,
fácilmente, de forma automática cuando la palabra ESCRITURA,
sea prosa o verso, a sus oídos llega.
© Cele Díaz
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