Doña Chocera abrió el baúl y de allí sacó enaguas, delantales, justillos, blusas, sombreros y alpargatas. Yo escogí la de las listas rojas.

Madre me mandó a arreglar la falda y cuando me la probé, giré con fuerza e imaginé que las olas del mar se desplegaban y se arremolinaban a su antojo.

Pequeña como una isla, me sentí grande.

Madre bordó siete pequeñísimas flores en un retazo de tela blanca, y colgó de mi cintura siete islas con sus volcanes, barrancos, riscos y acantilados.

Madre soltó mis trenzas, y mi cabellera dorada brilló con la luz del sol atlántico.

Pequeña como una isla, me sentí hermosa.

De camino a la escuela, los Choceros, madre e hijos, salieron de su casa a verme pasar, y dijeron:

—¡Blanquita, qué guapa estás!

Pequeña como una isla, me sentí importante.

Cuando miro la foto, un mar de emociones me embarga. Aún conservo las alpargatas, que también, madre ordó. Guardo intacta en mi memoria la claridad de aquella mañana, la emoción de posar para el retrato, las flores que a mi alrededor pintaban la primavera de aquel mayo tan distante y tan cercano a la vez.

Pequeña como una isla, así es la niña, que jugaba saltando sobre los charcos, volando con el viento y con los bolsillos llenos de almendras.

Pequeña como una isla, así me siento.

Foto de Blanca Nieves María Castro Felipe, isla de La Palma, Mazo 1949.

¡Feliz día de Canarias!

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