Canarias, fragmentos crepusculares que anidan un mar de libertades, sin culpas, sin instituciones divisorias de la propiedad privada, porque es libre como el cielo azul que nos heredó el firmamento y libre como la verdad única del universo: energía y frecuencia, y vida y sueños y fantasías. En donde todo se hace realidad, hasta el amor y la compasión ganan fuerza por un mundo que se despedaza en los suburbios, en Gaza, en Irak, en Venezuela, en Cuba, en las otras orillas de mares tristes, de sedientos y desterrados, de niños que mueren porque no existen en donde reina la humanidad de una Canarias naciente, y no porque haya nacido nuevamente, sino porque nace siempre y se crece, y acoge los corazones dolidos que yacen en la periferia del mundo. Bendita Canarias, madre de hijos huérfanos de tierra robada por el hastío, hija de la providencia, de la libertad, de la absoluta libertad sin dueños, pero con dolientes, con cuidadores que no se distinguen por colores, sino por humanidad.

Es un sueño el azul que duerme en el mar,

que se refleja en el cielo.

No sé a quién pertenece ese azul

que se confunde en el horizonte

con los pensamientos, con la quietud.

Islas sin cuerpos, como almas en el firmamento;

volcanes gélidos, pero no vacíos,

calcinados en el tiempo y libres de él.

Seres que habitan sus orillas impetuosas,

que no existen en ningún universo,

que no habitan ningún espacio muerto;

son formas fragmentadas de lava pedregosa.

¿Quién existe en una ilusión?

En una pintura inconclusa,

en un relieve inacabado,

en un volcán que nos invita a nacer…

otra vez.

P. D.: Si te ha gustado este breve contenido, te invito a leer mi anterior manifiesto para que vayas creando una idea precisa en tu imaginación:

IV Manifiesto: Sistema Operativo N5

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