
A veces amar duele.
No porque amar esté mal,
sino porque el amor que hemos aprendido
está conceptualizado.
En ocasiones confundimos amor con aguantar, con salvar, con no irnos aunque nos perdamos.
Llamamos FE a lo que es miedo,
esperanza a lo que es costumbre,
y amor a lo que a veces es vacío compartido.
Hay días en los que el corazón va por delante y la cabeza llega tarde.
Días en los que juzgamos, señalamos,
intentando ordenar un dolor, que todavía no sabe cómo irse.
No estamos rotos, estamos transitándonos.
Amarnos no es dejar de amar a otros,
es aprender a no abandonarnos
mientras lo hacemos.
Y eso no se logra de golpe,
se aprende despacio, con caídas, con silencios, con apoyo.
Aquí no hay culpables ni héroes.
Hay personas en proceso.
Y eso también es camino.
Añadir nuevo comentario