Confieso que amo a mi tierra los 365 días del año. Me honra haber nacido en estas islas, cuya historia se mueve entre el mito, la leyenda y los silencios. 

Desde hace milenios, ya estaba en boca de los filósofos de la antigua Grecia como Platón o escritores romanos como Plinio el Viejo, que basó sus escritos  en las historias que contaba Juba II,  las llamó Islas Afortunadas, apelativo que persiste hoy en día. Platón nos habló del Jardín de las Hespérides, donde crecía el árbol de las manzanas de oro. En ese Paraíso vivimos hoy, aunque, el paso de la mal llamada civilización, le ha borrado muchas de las características del verdadero paraíso.

Deseo a todos los canarios que pasen un feliz Día de Canarias, cuyo deseo lo hago extensivo al  resto de los días del año. 

Les ofrezco tres poemas con espíritu isleño: 

1 Canto a la vida, poema  que nos muestra cómo la vida crece pujante hasta en las grietas dolientes de nuestro paisaje agreste.  

2 La oración del viento, el viento recorre las siluetas de nuestra tierra  y se convierte en oración.

 3 Poeta canario, en el que apreciamos cómo la creatividad del isleño no se siente limitada por el profundo océano que la circunda ni por la fragmentación de su pequeño territorio, sino que explora universos infinitos a partir de su Yo.

1                   

CANTO A LA VIDA

Pequeña flor, nacida en lo alto de la colina,

creces pujante con las caricias del sol.

Te agrada sonreírle a la luna

y cantar a las estrellas, una a una.

No permites que las malas hierbas 

                          te roben fuerzas

ni que las negras rocas quiebren tu fino talle 

que, airoso, danza al compás del viento.

Como novia complaciente, con los pétalos abiertos,

permites ser libada por las abejas

porque, generosa, quieres expandir tu polen

                                      por las praderas.

Pujante, vuelves a renacer cada primavera

policromando la tierra negra, tantas veces yerma.

La vida sigue y, un poquito de ti, continua, 

igual que los hombres perviven 

                       en los hijos de sus hijos

2   

ORACIÓN DEL VIENTO

La oración del viento revolotea

en la cima de los pinos 

durante un tiempo corto

para luego seguir camino

hacia la sagrada Guajara, 

se une a las voces ancestrales

que surgen de entre las grietas

calcinadas y dolientes. 

Guayota se cubre los oídos

irritado por las dulces palabras

que, armoniosas, recorren el valle

en alegres remolinos

hasta llegar al Pan de Azúcar.

Descansan un poquito, aletean…

Después… recorren nuevos caminos

           para acariciar nuevas siluetas. 

3

POETA CANARIO

           El poeta canario carece

de la grandeza de un vasto territorio,

a su alrededor, todo es pequeño, 

excepto el mar que lo circunda.

Su espíritu inquieto, buscador de mundos,

camina en sentido inverso 

y su introspección lo lleva  

a descubrir espacios metafísicos

universos paralelos

y multiversos por los que caminar.

El poeta isleño es caminante eterno.

El poeta crece y nada puede 

competir contra su fortaleza

hecha verso a verso.

La isla es su casa

el cielo, su techo.

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