REFLEXIÓN CONMIGO MISMA. (Lo que aquí se relata es pura coincidencia. Podría pasarle a cualquier mujer)
A la edad de cincuenta años mi vida giró trescientos sesenta grados. Ese día decidí que ya no quería depender de nadie y que todos mis sueños frustrados hasta ese momento por fin podrían realizarse.
Aunque tuve un proceso de cambio gradual, no fue hasta tres años después de mi separación conyugal que recuperé mi identidad, mis gustos, mis deseos y no los de esa otra persona con la que compartí todos los suyos. Sin embargo, los míos se limitaban a cómo decorar la casa, vestir a su gusto, incluso a cómo debía llevar el pelo y también cocinar para agradarle.
Cumplí mi primer sueño que era y es la música; cantar en una coral lírica y formar parte de un grupo folclórico.
Viajar, dar clases de baile, escribir, formar una asociación dedicada a fomentar la cultura y al mismo tiempo disfrutar con mis hijos, nietos, y familia de una forma distinta, sin exigencias ni obligaciones impuestas.
Quedar con amigas y amigos para conversar y cultivar el diálogo sin pensar en el color, las ideas políticas o religiosas, llegando a un entendimiento común.
Pienso que las cosas pasan por algo y mi separación cambió mi vida por completo. No me lamento porque no hubiera sucedido antes. Todo pasa en el momento preciso y oportuno.
Mi felicidad la gestiono yo y depende solamente de lo que ponga en el camino sin responsabilizar a nadie. Las experiencias vividas ahí quedan, en el pasado. Los cambios pueden llegar a ser constructivos, pero también podrían ser destructivos. En mi caso todo cambió para bien.
Creo que los he logrado todos, aunque algunos de estos sueños aún cumplidos tienen altos y bajos, espero irlos equilibrando de forma que lo más importante sea el disfrute y no caer en la rutina o la decepción.
En la actualidad me considero una persona con sueños cumplidos y algunos por cumplir en proceso. El cambio llegó a mi vida, probablemente, en el momento en el que había madurado lo suficiente para ser capaz de cumplir todos mis deseos archivados, reverberando y bullendo en mi mente y corazón.
Solo me queda agradecer a todas las personas que me he ido encontrando en el camino con las que he podido cumplir muchos de mis deseos.
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